Cincuenta caminos
Llevo meses abriendo el mismo chat casi todos los días. Le digo ‘Claudia’ a la inteligencia artificial con la que trabajo. Con ella empecé a notar cosas: los días en que el trabajo salía mejor, los días en que salía rápido y quedaba vacío.
Tengo ADHD (TDAH en español). Donde la mayoría encuentra una forma de usar la IA y se queda ahí, yo sigo probando.
Pruebo cincuenta caminos. Descarto cuarenta y siete. Los tres que sobreviven suelen ser raros.
Es cómo está cableada mi cabeza, no una virtud que cultivé.
Pero esa exploración, sostenida durante meses, dejó sedimento: los hábitos que separan a quien usa la IA de quien la incorpora, los caminos que casi nadie toma, los efectos secundarios que nadie nombra todavía.
Ese sedimento son ciento un apuntes.
La idea que los sostiene es simple e incómoda: la IA amplifica lo que ya eres. Si llegas con criterio, te potencia. Si llegas con la inercia de hacer más rápido lo mismo de siempre, perfecciona tu mediocridad.
Las dos producen resultado. Una cambia algo. La otra solo ocupa lugar.
Los apuntes se ordenaron solos, sin que yo planeara un libro: cinco tramos, del espejo (lo que hacemos sin darnos cuenta) al límite (dónde el aumento se vuelve sustitución).
Están ahí, gratis, para quien también pruebe de más sin saber muy bien por qué.
¿Qué encontraríamos si nos permitiéramos los cuarenta y siete caminos que no sirvieron, en vez de quedarnos con el primero que funciona?
P.D. Esto que acabas de leer es, casi palabra por palabra, cómo abre el libro: se llama Inteligencia Artesanal. Los ciento un apuntes están gratis en ia.betancur.co. Nacieron del mismo lugar de donde escribo casi a diario aca en Código Humano.
Las ilustraciones las estoy dibujando yo, a mano, una por una: la parte de mí que también quiere ser artista. Vamos llegando.


