Cuando la posición desaparece
Por qué el éxito verdadero no depende de la posición corporativa
Hay una diferencia entre tener una posición y tener una fórmula.
La posición te la dan. La fórmula la construyes.
Durante años, muchos profesionales confunden las dos cosas. Suben la escalera corporativa y creen que están dominando una fórmula de éxito.
Pero lo que están dominando es otra cosa: el arte de mantener la posición.
Cuando la posición desaparece, descubren algo incómodo.
No tenían una fórmula. Tenían un apellido corporativo.
Y ese apellido hacía trabajo pesado. Abría puertas. Daba credibilidad instantánea. Creaba oportunidades sin esfuerzo adicional.
La prueba llega después.
Cuando tienes que presentarte sin el apellido. Cuando nadie te busca automáticamente. Cuando tus decisiones ya no vienen con el respaldo de una marca que todos reconocen.
Ahí es donde se revela si tenías una fórmula o solo una posición.
Porque la fórmula es transferible. La posición no.
La fórmula es cómo resuelves problemas, cómo piensas, cómo creas valor. La posición es el lugar desde donde lo hacías.
Y aquí está lo interesante: muchos descubren su verdadera fórmula precisamente cuando pierden la posición.
Porque sin el apellido corporativo, tienen que articular qué saben hacer realmente. Sin el cargo, tienen que demostrar valor de formas más específicas. Sin la estructura, tienen que construir algo propio.
La fórmula del éxito no es llegar a cierto cargo.
Es desarrollar capacidades que funcionen con o sin ese cargo.
Es saber qué problemas resuelves, cómo los resuelves, y para quién.
Es poder explicar tu valor sin mencionar tu último título.
La posición puede desaparecer en una reorganización. La fórmula va contigo a donde vayas.


