De fábrica
Las tecnologías digitales no emergen de la nada. Llegan con valores incorporados. Con supuestos sobre cómo funciona el mundo. Con intereses económicos cosidos en el código.
Muchos de esos valores permanecen invisibles, escondidos en algoritmos que nadie lee y que casi nadie cuestiona.
Y sin embargo, los usamos. Los desplegamos en nuestras organizaciones. Les delegamos decisiones.
Cada vez que adoptamos una tecnología sin preguntarnos qué valores trae, alguien ya tomó esa decisión por nosotros. El software tiene opiniones. Los algoritmos tienen sesgos. Las plataformas tienen agendas propias. Y vienen configuradas de fábrica.
Cuando un CEO dice “esto es solo tecnología”, está abdicando. Está dejando que otros definan qué importa dentro de su empresa, qué se mide, qué se premia, qué desaparece.
Eso tiene un nombre: abdicación silenciosa.
¿Quién en tu organización está revisando los valores que vienen de fábrica?


