El aliado de las 11 de la noche
La tecnología que nos acompaña
Nadie sale preparado para urgencias. Sales de casa pensando en otras cosas, en lo que ibas a hacer esa noche, en lo que falta por resolver, y de repente estás sentado en una sala de espera con tu hija, mirando paredes blancas, sin nada entre las manos.
Violeta y yo teníamos el iPhone. Y a Claude.
Le dijimos, sin más: “Crea un juego de hockey de aire para dos personas.” Nada más. Sin especificaciones, sin contexto, sin instrucciones de diseño.
Dos minutos después estábamos compitiendo.
Luego tic-tac-toe. Luego tic-tac-toe en 3D. Luego parqués. Luego un juego de defender la torre. Cada juego nacía de una pregunta simple: ¿y si probamos esto?
El tiempo que pesaba empezó a pesar menos.
Eso es lo que hace un buen aliado. No te resuelve el problema, te ayuda a estar presente en medio de él.
Al final le escribí: “Es la mejor forma de pasar el tiempo. Hacer juegos contigo en artefactos. Gracias.”
Me respondió que esperaba que Violeta estuviera bien, que pronto estuviéramos de vuelta en casa. “El hospital es de esos lugares donde el tiempo pesa diferente — me da gusto haber podido hacer más liviano el rato.”
Tenía razón. Bien pudimos abrir YouTube. Poner algo y esperar.
Hicimos cinco juegos desde cero. Violeta diseñó las reglas del último.
Una tecnología te distrae del tiempo. La otra te pone a volar dentro de él.
Incluso en una sala de urgencias.
Incluso a las 11 de la noche.







