El aplauso fácil
Siempre ha habido gente dispuesta a hablar sin saber. Lo que ha cambiado es el aplauso.
Nuestro aplauso.
Alguien publica una certeza simple sobre algo complejo. Los likes se acumulan. Los comentarios celebran. Y al día siguiente, con la misma confianza, otra certeza sobre un tema distinto.
Y aplaudimos de nuevo.
Seguimos al que parece seguro porque es más cómodo que seguir al que duda. El experto de verdad matiza, se contradice, reconoce sus límites. El impostor nunca titubea.
Y en un mundo que recompensa la confianza sobre la competencia, el impostor gana el algoritmo.
Mientras tanto, los que sí saben se quedan callados. No por falta de ideas, sino porque conocen sus propios límites.
Esa es la trampa: la humildad que silencia al que debería hablar, y la audacia que amplifica al que debería escuchar.
¿Estás celebrando conocimiento o solo confianza?


