El cambio no es la muerte
Comenta una palabra y te mando la fórmula. Los clientes llegan solos.
Así se vende el éxito inmediato: lograr mucho con muy poco, y hoy mismo.
Ayer aparecí de 34 en una lista de los colombianos más influyentes en LinkedIn. Está llena de CEOs y de amigos de los que aprendo todos los días. Y hasta donde sé, ninguno llegó ahí con una fórmula.
Yo llegué por constancia. Por escribir cada mañana preguntándome si esto le va a servir a alguien, en vez de producir volumen para ganarle a un algoritmo.
La constancia tiene otra velocidad. La mía se parece a empezar el día alegando con una inteligencia artificial hasta que salga un post que valga la pena leerse. Días con ideas claras y días donde no llega ninguna. Publicar igual.
Venía pensando en esto mientras escuchaba a Jack Conte, el fundador de Patreon. Su carrera es una cadena de reinvenciones. Fue músico en YouTube y vendía sus canciones en iTunes, hasta que iTunes murió. Cambió el algoritmo y su crecimiento se frenó en seco. El video se volvió vertical y rompió sus formatos. Cada vez reconstruyó desde cero, sabiendo que le tocará hacerlo otra vez.
Su conclusión cabe en una frase: el cambio no es la muerte. Te levantas y vuelves a hacer.
Conte cierra su charla con una apuesta: siempre habrá humanos que elijan lo difícil, que empujen el límite de lo que sus herramientas pueden hacer. No porque sea eficiente. Porque eso es lo que hacemos.
Las fórmulas prometen el resultado de hoy. Pero dependen del algoritmo de turno, y los algoritmos cambian.
La práctica no.


