El dragón moderno
El FOMO de la IA nos hace tomar decisiones enormes desde el miedo
Todas las culturas inventaron dragones. Los irlandeses los pusieron en el agua. Los japoneses, en el cielo. Los medievales los encerraron en cuevas custodiando oro.
Pero ninguna cultura de la historia tuvo lo que tenemos nosotros: un dragón que llega con reels de Instagram.
La IA va a reemplazarte. Tu competencia más pequeña ya la usa. Si no la abrazas ahora, ya perdiste.
Lo dicen los titulares. Lo dicen los consultores. Lo dice el tipo en LinkedIn que lleva tres meses “transformando empresas con IA” y antes vendía otra cosa.
Y nosotros, los líderes, tomamos decisiones enormes desde ese miedo.
Contratamos herramientas que no entendemos. Lanzamos iniciativas que no tienen dueño. Medimos adopción en lugar de impacto. Y en la siguiente reunión de junta mostramos el slide de transformación digital como si eso fuera suficiente.
El dragón medieval tenía al menos una virtud: era localizable. Estaba en la cueva. Sabías dónde ir.
Este dragón vive en el miedo a quedarse atrás (el FOMO) de cada ejecutivo que no quiere ser el último en subirse.
Pero aquí está lo que los cuentos de dragones siempre supieron y nosotros estamos olvidando: el héroe no salía a matar al dragón porque alguien le gritó que lo hiciera. Salía porque entendía qué custodiaba el dragón. Qué había del otro lado.
La pregunta no es si abrazo la IA o no. Es qué futuro estoy construyendo con ella, y para quién.
Esa pregunta no viene en el Reel.


