El orden de los factores
En el colegio nos enseñaron que el orden de los factores no altera el producto. Tres por cuatro. Cuatro por tres. El resultado siempre es doce.
Con la inteligencia artificial no funciona así.
En la universidad y en los procesos de selección hay un ejercicio parecido. Te dan un caso. Un problema real, con decisiones difíciles de tomar. Después tienes que sustentarlo, explicar cómo llegaste a esa respuesta, defenderla frente a alguien.
El atajo es fácil de ver. Le pasas el caso completo a la IA. Ella lo analiza, arma la presentación, entrega algo que se ve impecable. En minutos tienes un resultado.
Pero no hiciste el caso.
Si estás estudiando, perdiste la oportunidad de pensar en lo que el profesor quería que aprendieras. De formarte un criterio propio frente al problema.
Si estás en selección, mostraste justo lo contrario de lo que querías mostrar. Que analizar ese caso, y por extensión el cargo, no te importó lo suficiente como para pensarlo tú mismo.
En los dos atajos el mensaje es el mismo. La IA te ahorró el tiempo y te entregó un resultado. También reveló cuánto valorabas la tarea.
El problema es de orden.
Lo que cambió con la IA es que ahora podemos saltarnos el paso que antes era obligatorio: pensar primero.
Usar la IA para hacer el caso es parte del trabajo ahora. No hay vuelta atrás, ni debería haberla.
Usarla después de pensar es diferente a usarla en lugar de pensar.
En matemáticas el orden de los factores no altera el producto.
En esto, decide todo.


