El peso de las flores
Una silleta es, antes que nada, un objeto para cargar. Un armazón de madera diseñado para llevar flores en la espalda, montaña abajo, desde Santa Elena hasta Medellín.
Esta semana ese camino vuelve a hacerse. Decenas de silleteros van a bajar por las laderas con cincuenta, setenta, a veces más kilos de flores vivas sobre la espalda. Algunos lo hacen por quinta generación. El abuelo le enseñó al padre. El padre le enseñó al hijo. No hay tutorial para eso.
Hoy cualquiera de nosotros puede abrir una aplicación y generar una imagen perfecta de flores en segundos. Luz dorada, composición de museo. Gratis.
Aun así, esta semana miles de personas vamos a salir a ver pasar flores de verdad, cargadas por personas de verdad.
Porque nadie va al Desfile de Silleteros a ver flores. Vamos a ver el peso. La espalda que lo sostiene. El sudor de quien lleva horas con ese armazón puesto. Las familias que han convertido ese camino en identidad.
La imagen y la silleta se parecen en la superficie. Las dos muestran flores. Pero una se produce y la otra se carga.
Hoy se discute que la inteligencia artificial bajó el costo de construir. Que lanzar una empresa cuesta hoy una fracción de lo que costaba hace tres años. Y la pregunta que flota en cada conversación de ecosistema es: si construir es tan barato, ¿de dónde viene el valor?
El silletero tiene la respuesta, aunque nunca haya hablado de startups: el valor nunca estuvo en cortar las flores. Estuvo en decidir bajarlas por la montaña. En el compromiso con la distancia. En la espalda que dijo que sí.
Producir se volvió trivial. Cargar no. El criterio sigue pesando, el nombre propio detrás del resultado sigue pesando, la pregunta de para qué y para quién sigue pesando.
La tecnología nos regaló flores infinitas e instantáneas. Quizás por eso seguimos levantando la mirada cuando pasa un silletero: para recordar que el costo de producir nunca fue lo que le dio valor a algo. Lo que le dio valor fue el peso que alguien decidió cargar.
¿Y tú qué estás cargando?
Pd. escrito para Vivir en el Poblado, publicado hoy 5 de agosto.


