El que no fue
Hoy empieza el Gran Premio de Gran Bretaña en Silverstone. Estar aquí otra vez me devuelve a ‘F1’, la película del año pasado. A esos momentos donde ataca el síndrome del impostor.
Aunque la historia de Sonny, el piloto de Brad Pitt, no tiene nada que ver con ese síndrome. Tiene que ver con volver a ser quien casi fuiste.
El síndrome del impostor es dudar si mereces el lugar donde estás. Lo de Sonny es distinto. Sabe exactamente qué tan bueno fue. Sabe que el accidente lo sacó justo antes de que el mundo se enterara. Y esa certeza pesa más que cualquier duda.
En inglés hay una frase para eso: ‘never was’. Alguien que nunca llegó a ser lo que pudo ser.
Robert Kubica vivió esa historia sin guion. Ganó el Gran Premio de Canadá en 2008 con BMW Sauber, su única victoria, y salió de esa carrera liderando el campeonato. Años después firmó un preacuerdo con Ferrari para 2012. Nunca llegó a subirse a ese monoplaza. En febrero de 2011, un accidente en un rally en Italia le atravesó el brazo derecho. Ese rally iba a ser su último: el contrato con Ferrari le prohibía correr fuera de la Fórmula 1. Perdió el año completo. Perdió el asiento en Ferrari. Volvió a la Fórmula 1 con Williams, ocho años después.
El año pasado, después de ganar Le Mans, le dijeron que su regreso parecía una película de Hollywood. Kubica respondió que entiende que se vea así desde afuera. Lo que nadie ve son las semanas, los meses, los años de aprender a vivir con lo que quedó.
Ahí está la diferencia con Sonny. La película le da un cierre. Una carrera, una noche, y puede decir que fue el mejor del mundo.
La pista tiene salida y meta. Y al final, alguien baja la bandera.
La vida no tiene bandera a cuadros.
Hace tres años aprendí a caminar otra vez. Mi oficio no depende de las piernas, así que ninguna pista se me cerró como se le cerró a Kubica o a Sonny. Pero el llamado fue el mismo, aunque en otra escala. Una pausa obligada. Casi estoica. Que cambió cómo pienso el tiempo que me queda.
Desde entonces cargo una pregunta que no me suelta: ¿aún no soy?
Es la misma trampa de Sonny. Buscar una noche que lo confirme todo. Un veredicto de afuera que diga ‘ya, ahora sí’.
Pero esa pista no existe para el resto de nosotros. No hay una sola carrera que cierre la cuenta. Solo hay hoy, y lo que hiciste con lo que tenías.
Puedes bajar tú mismo esa bandera. Cada noche que decidas que hiciste lo que tenías que hacer con lo que tenías.
¿O todavía la esperas de alguien más?


