Encontrar, no buscar
Dos horas diarias para estar presente conmigo mismo
Todos los días, dos horas. Una para escribir. Una para pintar. No para publicar. No para perfeccionar. No para que alguien más lo vea.
Para estar presente.
Seth Godin escribe cada día. No cada día que se siente inspirado. No cada día que tiene algo “importante” que decir. Cada día.
Algunos posts son ensayos profundos. Otros, tres líneas. La mayoría nunca cambiarán el mundo.
Pero estar ahí cada día, eso cambia todo.
Porque no se trata del texto o de la obra. Escribir diario entrena tu mente a notar, a procesar, a dar forma. Pintar en óleo pasteles recuerda a tus manos que pueden crear algo de la nada.
Empecé a escribir por salud mental. Como una manera de no perderme en mi propia cabeza. Funcionó.
Pero este año, en el día seis, quiero algo diferente.
Quiero que sea un espacio donde me encuentro, no donde me busco.
La diferencia es sutil pero crucial.
Buscar implica que algo está perdido. Encontrar implica presencia, aquí, ahora, con lo que sea que traiga el día.
Algunos textos llegarán al newsletter. Otros al sitio web. Algunos se quedarán en el Moleskine, manchados de café, nunca destinados para ojos ajenos.
Algunas pinturas llegarán a Instagram. Otras se quedarán apiladas en el estudio.
Y está bien.
Porque el valor no está en la publicación. Está en las dos horas. En hacerlo, incluso si nadie más lo ve.
En mostrarme a mí mismo que puedo crear espacio para lo que importa.
En reconocer que la creatividad no es un lujo para cuando todo lo demás está resuelto. Es el acto de resolverme.
Dos horas al día.
No es poco.
Pero tampoco es negociable.
Porque si no lo hago por mí (con foco, con intención) ¿entonces para quién lo estoy haciendo?


