Ir a la fuente
Esta semana me crucé con un post en Instagram. Una cita de Picasso en letras grandes: si vas a ser monje, sé el Papa. Si vas a ser policía, sé el general. Consejo de grandeza, listo para compartir.
Algo no me sonó. Yo recordaba esa frase de algún lado, y no sonaba así.
Busqué la cita. La versión conocida ya era otra cosa: Picasso contando lo que su madre le decía de niño. Si te haces soldado llegarás a general, si te haces monje terminarás de Papa. Y él remata: en cambio me hice pintor y terminé siendo Picasso. Ahí no hay una instrucción de ambición. Hay una madre segura de su hijo, eligiera lo que eligiera.
La referencia apuntaba a las memorias de Françoise Gilot. Claro. Ese libro lo había leído hace años, cuando estudié a Picasso. Fui a mi biblioteca y busqué la escena.
El contexto vuelve a cambiar el sentido. Gilot le dice que si nunca hubiera pintado un cuadro lo conoceríamos como filósofo. Picasso se ríe. Y suelta la anécdota de su madre como quien esquiva un cumplido con un chiste.
Unas páginas antes, en el mismo libro, Picasso le enseña a pintar. ¿Su consejo? Trabaja por debajo de tus medios. Si puedes manejar diez elementos, usa cinco. Así lo que haces, lo haces con maestría, y te queda fuerza en reserva.
El hombre que Instagram convirtió en coach de grandeza predicaba reserva.
Cada capa que bajé cambió el sentido. La cita popular ya suavizaba el chiste. El meme distorsionaba la cita. Y en el fondo me esperaba algo mejor que lo que fui a buscar.
Verificar es la primera forma del criterio.
¿Hasta qué capa bajas antes de compartir?
P.D. La anécdota está en Life with Picasso, de Françoise Gilot y Carlton Lake.


