La fragilidad
Cuarenta años antes, el mismo debate. Lo que los pioneros de la IA de los ochenta llamaron fragilidad sigue definiendo lo que las máquinas no pueden hacer.
Estaba investigando a Bill Atkinson cuando YouTube me llevó, como suele hacer, a otro lado. Terminé en The Computer Chronicles, una serie de televisión de los años ochenta que cubría tecnología con una seriedad que hoy se extraña.
Vi dos episodios sobre inteligencia artificial: uno de 1984 y otro de 1985.
Más de cuarenta años antes. El mismo debate.
Nils Nilsson, director del Centro de IA del SRI International, tenía claro cuál era el problema. Las máquinas podían contener el conocimiento de un experto mundial. Eso ya lo habían logrado. Lo difícil era enseñarles sentido común. El conocimiento que cualquiera ya tiene a los diez o quince años. A eso Nilsson lo llamó fragilidad.
Un año después, Gary Kildall, co-presentador del programa, agregó otro ángulo: la belleza de la inteligencia artificial es que siempre es un blanco móvil. Una vez que la investigación produce un producto, ya no es trabajo interesante de IA.
Lo decía como un hecho, casi con admiración.
Todo lo que hoy llamamos simplemente ‘tecnología’ fue IA hasta que funcionó.
Hubert Dreyfus, filósofo de Berkeley, tenía la observación más incómoda. Los sistemas expertos hacen el 80 o 90% del trabajo de un experto. Para Dreyfus eso era competencia, y los renombró: sistemas competentes. La expertise estaba en el 15% que no alcanzaban. Y agregó: el análisis es para principiantes, la intuición es para expertos.
Hoy la fragilidad se movió. Los modelos ya tienen el sentido común que le faltaba a los sistemas de entonces. El blanco también se movió: lo que ayer era IA hoy es autocorrector.
Pero el último tramo que describió Dreyfus sigue sin cerrarse.
Ese tramo es experiencia acumulada. Criterio formado. La capacidad de reconocer qué importa en este contexto, con esta persona. No está en los datos.
Lo que sigue faltando lo ponemos nosotros.
P.D. Las señales.
“Artificial Intelligence”, The Computer Chronicles, 1984. Con Nils Nilsson, director del AI Center, SRI International. Y ”Artificial Intelligence”, 1985, con Gary Kildall y Hubert Dreyfus (UC Berkeley).


