El miércoles pasé la mañana entera con el equipo de soluciones de software de la universidad. Era una sola sesión.
Empezamos por lo personal. Cada quien resolvió algo suyo, eso pequeño que le estorbaba en la casa o en la agenda. Al final me dijeron que la mañana no se sintió, y pidieron otra.
El viernes volvimos. Nos fuimos hacia lo que necesita EAFIT y cerramos con un agente desplegado, con sus pruebas armadas entre todos. Al despedirnos, alguien dijo que se les ocurrían mil ideas. Estoy seguro: van a empezar a jalar.
A un equipo que normalmente vive atendiendo una fila, donde siempre hay un tiquete abierto o un proveedor esperando respuesta, rara vez le queda una mañana libre para aprender y probar.
Geoffrey Huntley lo dice sin anestesia: si tu equipo está demasiado ocupado para experimentar con IA, lo estás preparando para que lo reemplacen.
La segunda mañana no estaba en el calendario. Alguien tuvo que decir que sí.
Aquí le decimos goma a esas ganas. La goma se seca rápido si el lunes la fila vuelve a ocuparlo todo.
¿Quién está diciendo que sí a esas mañanas en nuestras organizaciones?
Para continuar la lectura:
El post de Geoffrey Huntley: if your team is too busy doing their ‘normal job’ to experiment with AI, you’re preparing them to be replaced


