La sala con alma
Los líderes más receptivos no siempre están en las salas de juntas.
Ayer hablé de inteligencia artificial con personas que saben de algo más urgente: llegar a tiempo.
La Fundación AlmaRosa trabaja para que las mujeres detecten el cáncer de mama antes de que sea tarde. Cada charla que Lina da, cada carrera, cada autoexamen promovido, es una carrera contra el tiempo biológico. No hay segunda vuelta.
Yo llegué a hablarles de Claude.
Y en la sala había algo que no siempre encuentro en auditorios corporativos: atención real. No la atención de quien evalúa si esto le sirve para el próximo trimestre. La atención de quien está presente de verdad.
En esa sala había personas de mundos que rara vez comparten una silla. Pero convocados por una fundación que lleva el alma en el nombre.
Y eso cambia la conversación.
Cuando alguien te pregunta cómo usar la IA para hacer más con lo que tiene, la pregunta no suena a eficiencia. Suena a propósito.
Salí pensando que estamos buscando el público equivocado para estas conversaciones. Los líderes más receptivos a la idea de aumentar su potencial no siempre están en las salas de juntas.
A veces están exactamente donde no los buscamos.
¿Cuándo fue la última vez que una sala te enseñó más de lo que tú le enseñaste a ella?


