Lo que no cambia
Tu empresa tiene el mismo problema que mis ilustraciones.
Ahora que cualquiera en tu equipo puede generar cualquier cosa en segundos, nada se parece a nada. Las presentaciones estrenan estilo cada semana. Las propuestas suenan a personas distintas. La IA no diluyó tu marca. La diluyó la falta de restricciones.
Te cuento cómo lo resolví en pequeño.
Las imágenes de mis posts parecen salir del mismo taller. El secreto es una lista de restricciones que no toco desde hace meses. La aprendí en unas reuniones de los lunes con Alejandro Arango, comparando notas de Midjourney. Alejo hablaba de los átomos de una imagen: el sujeto, la acción, la paleta, el fondo, el tono. Fija los átomos y la herramienta puede variar todo lo demás sin romper la identidad.
De ahí salió mi template. Colores cálidos que no cambian. Formas geométricas simples. Mucho espacio vacío. La IA genera y yo rechazo lo que no respeta la lista, aunque sea hermoso.
Tu marca funciona igual. Antes la consistencia la garantizaba el embudo: pocas manos producían. Hoy produce todo el mundo, con máquinas dispuestas a complacer a quien les pida. Un manual que nadie lee ya no alcanza. Hacen falta átomos: las pocas decisiones que nadie vuelve a tomar cada mañana. La consistencia de una empresa es la lista de cosas que decidió no cambiar.
Mi lista completa está abajo. La tuya no la puede escribir nadie más.
La lista completa. Los átomos que no toco desde hace meses:
Sujeto: una figura humana semi-abstracta, construida con formas geométricas.
Acción: una sola, la que el argumento del post necesita.
Vestuario: contemporáneo, simple.
Objetos: solo los que la metáfora pide.
Fondo: crema o blanco, con mucho espacio vacío.
Tono: calmado, cálido.
Paleta: naranja suave, siena quemado, beige, verde oliva, gris cálido, crema.
Formato: siempre horizontal.
Con ese esqueleto, la herramienta puede cambiar y la identidad se queda. Los átomos se los aprendí a Alejandro Arango. Lo demás es decir que no.


