Todo empezó planeando el Build Day de Claude. Quería regalar souvenirs y pensé en Clawd, la mascota naranja de Claude Code, impreso en 3D.
En MakerWorld encontré un modelo que alguien había publicado. Estaba bien, pero yo lo quería más pequeño, más parecido al sticker. Se lo pedí a Claude.
Después vino uno con los ojos del peluche. Después un DJ con audífonos y acetatos. Una calabaza, una bruja, un fantasma, un vampiro. Un mochilero sacado de Claude FM, con un tapete enrollado en la espalda.
Un souvenir se volvió una serie.
Casi todo fue un sí. Yo contaba una idea y Claude proponía la geometría, calculaba las holguras y me decía cuánto tiempo y cuánto material iba a gastar. Yo imprimía, miraba la pieza en la mano y le pedía la siguiente.
Pocas veces tuve que frenar. El murciélago salió todo negro, con las alas pegadas al cuerpo. Imprimible, limpio. Le escribí: “se nos pierde Clawd”. Volvió el naranja y las alas se abrieron.
El Frankenstein tenía los tornillos correctos, pero no se sentían puestos. Los alargamos, con el vástago a la vista entre la piel y la cabeza del tornillo, y apareció el personaje.
La mochila tomó más vueltas. De perfil, plana como una galleta, encima de la cabeza, tan gruesa que pesaba más que Clawd. Hasta que dije lo que tal vez era obvio: la mochila cuelga de las correas.
Cada una de esas versiones funcionaba. Ninguna era la correcta.
Claude entendía rápido y casi siempre avanzábamos. Las frases que cambiaron las piezas fueron mías, y ninguna cabía en un prompt: se siente pesado, se nos pierde.
Al final le pedí una escena con todos alrededor de una fogata, como si estuvieran hablando entre ellos.
Once Clawds conversando.
Así se ve hoy mi trabajo con IA. Una conversación larga alrededor del fuego.
¿Cuál fue la última frase tuya que cambió lo que hizo tu IA?
Todos los modelos disponibles aqui: https://makerworld.com/collections/36366195


