Esta semana me corrigieron en público. Con fuentes en la mano.
Fue por un video que publicamos en Imaginar Futuros, donde conté el origen del diseño de futuros. Lo venía preparando para una clase de Diseño de Futuros. La corrección tenía razón. Y lo que había debajo era una historia mejor que la que yo conté.
Porque ‘diseño de futuros’ suena a antier. A palabra de taller de innovación. Es la traducción de ‘Design Futures’. Hay quien dice que debería ser ‘futuros de diseño’, pero se popularizó al revés. Y viene de una disciplina más grande: los Estudios de Futuros.
Esos empiezan entre los cuarenta y los sesenta, en el cruce entre lo militar, lo empresarial y lo académico. Ninguno de los tres se quedó con el mando, y de ahí viene la riqueza de métodos que todavía se nota.
En Estados Unidos, RAND. Nacida en 1946 de un contrato militar que firmó el brazo aéreo del ejército, cuando la USAF todavía no existía como fuerza independiente. Autónoma desde 1948. Modelos cuantitativos y simulaciones, para decidir bajo mucha incertidumbre. Ahí nació el método de escenarios, de la mano de Herman Kahn.
En Francia pasaba otra cosa. Gaston Berger era filósofo, formado en fenomenología, y en 1957 recuperó la palabra ‘prospective’ y fundó un centro para estudiarla. Su pregunta no era cómo decidir mejor. Era cómo construir un futuro colectivo que no repitiera errores como el nazismo o el fascismo. Por eso el peso que le daban a educar a las nuevas generaciones.
Es tentador contarlo como dos tradiciones que corren separadas. Así lo conté yo. Y la corrección apuntaba justo ahí: Kahn dejó RAND en 1961 y fundó el Hudson Institute, y fue allá donde Pierre Wack y Ted Newland, los de Shell, entraron en contacto directo con sus escenarios. Wack venía de Shell France, y lo que hizo fue una síntesis propia. Oxford lo dice sin rodeos: su llegada juntó aspectos del enfoque francés y del americano en una combinación muy potente.
Las dos tradiciones no se separaron para siempre. Se cruzaron, y de ese cruce salió el ejercicio que hoy todo el mundo cita: el reporte de Shell que en 1972 anticipó la crisis energética.
En algún punto pasó lo importante: los Estudios de Futuros dejaron de intentar predecir. Empezaron a explorar futuros alternativos, deseables, posibles.
Por eso hablamos de futuros, en plural. No es un capricho del idioma. Como dice Jim Dator, el futuro en singular no existe: existen señales, en el presente, de los muchos futuros que se podrían materializar.
El diseño de futuros nace justo ahí, del matrimonio entre esos estudios y el diseño como práctica.
Es joven. Pero carga setenta años detrás.
Las dos preguntas siguen vivas. Hay ejercicios de futuros que vienen de la que quiere anticipar el golpe, y otros que vienen de la que pregunta qué futuro merecemos. Los mejores, como el de Wack, cargan las dos.
¿En cuál de las dos estamos parados cuando decimos que diseñamos futuros?
La señal, en datos
Todas las fechas de arriba se verificaron contra fuente el 11 de agosto de 2026, y la cadena Kahn/Wack se re-verificó el 20 de agosto tras una corrección que me hicieron en LinkedIn.
Project RAND nació en 1946 por contrato de las Army Air Forces de Estados Unidos con Douglas Aircraft. La USAF aún no existía como fuerza independiente: se creó el 18 de septiembre de 1947, con el National Security Act. RAND se separó y se incorporó como corporación independiente sin ánimo de lucro el 14 de mayo de 1948, con capital inicial de la Fundación Ford. Financiación pública, forma privada.
rand.org · Air Force Historical Foundation
De RAND a Shell, la cadena completa. Herman Kahn desarrolló el método de escenarios en RAND, pero dejó RAND en 1961 y fundó el Hudson Institute; allí Pierre Wack y Ted Newland, de Shell, participaron en un ejercicio experimental de escenarios dirigido por Kahn, con horizonte al año 2000, para poner a prueba la idea del crecimiento indefinido. Wack, que venía de Shell France, no trasladó el método: lo sintetizó. Oxford Futures lo dice así: “The hiring of Pierre Wack from Shell France into Group Planning brought together aspects of the French and of the American approaches into a very potent combination.” El reporte que anticipó la crisis energética llegó a la dirección en 1972.
Oxford Futures · “Ghost in a Shell”, Business History Review (estudio basado en los archivos de Shell) · “40 Years of Shell Scenarios”
Las fuentes discrepan sobre cuándo se creó Group Planning (1959 en Polytechnique Insights, 1964 en otras). Por eso el texto no usa esa fecha.
Gaston Berger, filósofo formado en fenomenología, reintrodujo el término ‘prospective’ en un artículo de 1957 en la Revue des deux mondes y fundó ese mismo año el Centre International de Prospective. Murió el 13 de noviembre de 1960 en un accidente de carro en Longjumeau. Bertrand de Jouvenel recogió la veta hacia 1960 y recuperó ‘futuribles’, una palabra con raíces en la escolástica de Luis de Molina.
Un apunte de precisión, por si alguien repite el dato: el diseño de futuros no tiene setenta años. Los tiene su disciplina madre. El cruce con diseño es reciente: la que suele señalarse como la primera tesis doctoral sobre esa intersección es la de Stuart Candy, The Futures of Everyday Life, Universidad de Hawái en Mānoa, 2010, dirigida por Jim Dator.
Y una precisión sobre el propio Berger: no estaba proponiendo una práctica de diseño. En Sciences humaines et prévision describe una colaboración entre filósofos atentos a los fines y a los valores, y especialistas que conocen las técnicas de su campo. Leerlo como antecesor del diseño de futuros es un anacronismo.


