Sin música de fondo
Alguien me preguntó por qué no fui al AI Summit. Me sonreí y le dije: vi las fotos. Vi las diapositivas circulando. Vi la energía en los posts. No había nada nuevo para mí ahí.
Eso no es crítica. Es calibración.
Mientras el evento pasaba, estaba terminando cuatro simuladores para mis estudiantes de gerencia de proyectos. Ejercicios que durante años vivieron como guías en mis diapositivas (útiles en el salón, invisibles afuera). Ahora son herramientas que pueden usar cualquier día, a cualquier hora, solos.
Los cuatro, hechos con Claude. Pero no “hechos” como quien ejecuta una tarea. Hechos como se trabaja con alguien que te reta, te propone, te devuelve el código con una pregunta mejor que la tuya.
Esta semana también, cinco proyectos sobre tendencias educativas 2026: micro-credenciales, demografía, IA en la educación, transformación del mercado laboral, ciudades como nuevos laboratorios. El último nadie lo habría puesto en una lista de tendencias educativas hace tres años. No le pasé el tema y esperé. Discutimos el foco. Nos fuimos por ramas. Volvimos. Llegamos a algo que ninguno de los dos habría encontrado solo.
Eso no es un hack de prompts. Es trabajo.
Mucha gente sigue sin saber por dónde empezar. Solo ven demos de cosas que no les aplican, casos de éxito presentados con música de fondo, construidos para impresionar, no para reconocerse en ellos. Terminan convencidos de que es poderosa, pero también de que no es para ellos.
No ven a alguien discutiendo un foco de investigación un martes en la tarde.
No ven los cuatro simuladores que tardaron un fin de semana.
El humo no es solo lo que venden los que no saben.
A veces también es el silencio de los que sí.



Hola Jose, podrías compartir esos proyectos?